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El nacimiento

Aturdida entre tanta información me quedé sola de nuevo con todo aquello, con una sensación de que aquel era un mundo muy grande para mi ser, alguien pequeño ya de donde venía.

Me invadió la noche fría, una noche oscura, con luna menguante y pocas estrellas que dieran luz al camino, así que decidí parar, refugiarme entre rocas y esperar al nuevo día, tal vez el sol fuese capaz de iluminar de nuevo una pequeña parte de aquel mundo.

                              ……….

Después de todo lo vivido, ya me había dado cuenta que el sol saldría cuando yo quisiese, cuando lo necesitara, cuando la calidez volviera a tomar sitio en mí…el tiempo aquí era tan relativo, tan distinto. El tiempo, los ritmos, aquí los marca cada individuo.

Así que decidí albergar de nuevo calor, ponerme en marcha e ir asimilando según caminaba, era seguro que pronto encontraría de nuevo a mi gente y, seguido, el nuevo ser que viniera a traernos luz, o la más negra oscuridad que haría que el menor de los rayos iluminara todo lo que nuestros ojos pudieran ver.

En mi cabeza quedaba resonando todo aquello de las funciones del self…la función ello…eran palabras que ya había oído antes y en mi quedaban como “secretos”, algo que no se puede nombrar, que debe quedar dentro de mí…entonces, ¿cómo iba a entrar en el ciclo del contacto? Aquello parecía ser precioso, como mágico, una especie de aventura.

Había mucha confusión para mí en todo aquello, necesitaba ordenar todo el caos, mis dudas, mis contradicciones…voces rompían el silencio, y las discusiones en mi cabeza. No me había dado cuenta que estaba de nuevo en parada, frente a las puertas de entrada al jardín del nuevo espacio que esperaba nuestra visita con su Gnomo dentro acompañado del Hada Silvestre, encargada de transmitir las palabras de aquel ser con una lengua que ya empezaba a sernos familiar.

Me agradaba encontrarnos en el camino, tenía la fantasía que este Gnomo iba a traer luz a este tramo del camino que se había oscurecido para mí.

Aquel ser hablaba de nuestra función ello, el motor, el arranque de la experiencia… de repente recordé qué me había traído hasta aquí, o uno de los motivos, yo no conseguía ver con claridad partes de mi cuerpo, de mi ser… ¿¿¿¿?????.... un torbellino de preguntas me embargó…tal vez empezaba a encontrar respuestas, a poderme ver con más nitidez.

La función ello… ¿qué había pasado con la mía?

Empezaron a aparecer imágenes, recuerdos de mi niñez, que venían a mostrarme qué había pasado con mis deseos, mis necesidades, y cómo habían llegado a esconderse de tal manera, o a tener la suficiente fuerza para pararse y no salir a buscar.

Podía comprender con facilidad aquello que tanto se repetía, los deseos, las necesidades del individuo, están cubiertos de un tupido velo, casi infranqueable, es muy difícil acceder a ellos incluso para la propia persona. Puede ser suficiente escuchar una sola vez “Eso está mal”, sentir los deseos propios juzgados por otro, para aprender a resguardarlos en el más oscuro rincón del corazón, suficiente para llegar a creer que desear eso es de “mala persona”, con todo el peso que esta etiqueta conlleva. Así pues, no es extraño que protejamos tanto los deseos.

Y aún así, es increíble la capacidad de adaptación del ser, que encontró otras maneras que la palabra para expresar sus deseos, todo un colorario de posibilidades abiertas que nos faciliten el camino que nos lleve a las puertas de Ello.

La Función Ello aprendió a expresarse mediante la fantasía, las sensaciones, emociones, la tonicidad, las imágenes, representaciones…que tan solo hay que transformar, dejar hacer a la función, tomarse el tiempo de sentir, de vivir todo esto,  y el ello será capaz de hablar. Y para conseguir esto, necesitamos del awareness de la situación que nos asista para poder unir todas estas modalidades de expresión y las podamos articular en figura que se diferencie de un fondo lleno de información menos relevante para la situación que nos envuelve.

Y empecé a responder preguntas:

Ando por la vida, por el mundo, como por inercia,

Nada me mueve hacía algo en concreto…

Permanezco diluida entre el entorno, perdida en el mundo, sin apenas energía…

Apenas visible incluso para mí.

Los movimientos son imperceptibles en este estado de disolución…

Sí, eso es, como disuelta en el campo…Todo es tan quieto así…

Estoy en la calma que precede a la tempestad,

Asimilando mis últimos movimientos,

Esperando el próximo encuentro con el entorno…

Percibo que pasan cosas a mí alrededor,

Alguna de ellas consigue quizás tocarme por el movimiento en el aire que produce al pasar tan rápido a mi lado,

Pero es tan sutil que pasa apenas sensible para mí.

….

Súbitamente, algo aparece en escena,

Algo que consigue atravesarme,

Atravesar mi cuerpo.

Siento sensaciones,

Puedo sentir en qué parte de mi cuerpo se ha producido el impacto…

Si exploro en mí, si miro fuera y busco qué ha producido el impacto,

Aparecen más cosas…

Puedo sentir emociones, sentimientos,

Sentir qué pasa en mi cuerpo,

Qué me dicen mis músculos, dejarles hablar y que me cuenten

Si sienten tensión, si se han relajado, si quieren moverse…

En mi cabeza hay imágenes que se cruzan a mis ojos,

Hechas de fantasías, de lo que me gustaría hacer con ese impacto,

Hechas de representaciones, historias del pasado que vienen a visitarme con el nuevo impacto…

Con todo esto, mi organismo y mi entorno empiezan a dibujar juntos un paisaje, un camino,

Que será único, como YO, organismo, como Tu, entorno,

Un paisaje en donde, si todo sale bien, aparecerá un elemento que se destaque sobre todo lo demás.

Este camino será único si conseguimos que ese elemento tome la fuerza necesaria para alzarse como protagonista de este cuadro.

Necesitamos tiempo… tomarnos el tiempo para escoger los colores exactos que configuren el fondo, tomarnos el tiempo de mirarnos, a cada uno, a ambos…

La función ello vendrá a asistirnos en este proceso,

Será la luz que ilumine nuestros adentros, nuestros rincones más oscuros, más recónditos,

Verá dónde está nuestra excitación, en qué de todo esto hay más energía,

Qué se mueve más por  alzarse ante todo.

El Ello vendrá a tenderle la mano y guiarle en el camino de la distinción,

De la diferenciación…

Será como la luz, el foco que iluminará la parte del escenario en donde se va a situar el protagonista de esa precisa escena, de ese preciso momento…

Y este foco podrá cambiar de lugar cuando este personaje concluya su papel.


Me gusta sentir que es la función ello quien viene a iluminar dónde se produjo el impacto del entorno en mi cuerpo, produce calor en mi interior. Si él existe no temo por dejar descuidada alguna parte de mí, por muy escondida que esté, si le dejo hacer, la encontrará.

Y súbitamente el contorno de mi cuerpo se dibujó, creando el espacio suficiente para que todos mis miembros estuvieran presentes, permitiéndome ver aquellas partes que antes no veía, que eran interrogantes, que estaban incompletas… el viaje estaba tomando su sentido… Ahora, tiempo, calma, tranquilidad que me dejen hacer a mi ritmo, que me permitan tomar todo el tiempo necesario para acabar este ciclo de contacto que se había iniciado.

Este encuentro me situó en el pre-contacto, estaba en calma y algo vino a energetizarme, la curiosidad por saber de qué están llenas estas líneas. El entorno me brindó los límites y yo levanté las fronteras, nos diferenciamos…algo debe de pasar para que esto suceda. En ese instante encontré el sentido, la dirección que debía tomar estaba señalada, aunque aún no sabía cuál iba a ser el destino.

En ese preciso momento estaba en el puente que unía, que me daba el paso del pre-contacto a la puesta en contacto. Y caminaba en esa dirección. 
 
 

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