¿Quién soy?
Hacía ya tiempo que no aparecía la noche, aquello debía ser como estar en el Círculo Polar Ártico durante el solsticio de verano, realmente mágico.
Los últimos acontecimientos habían dado mucha luz a un mundo que, para mí, lo había perdido por completo, una oscuridad que había conseguido paralizarme, impedir que me moviera por miedo, pues si lo hacía, no sabía dónde ponía el pie, si era seguro o no, si iba a caer…
Poner luz en aquel mundo significaba poderme ver y ver lo que me rodea, lo que es bonito y lo que no. En este proceso me encontraba, en poderme ver, ver por completo, y casi lo había conseguido. Podía ver todo mi cuerpo, aunque seguía habiendo partes poco sólidas, pero que ya sabía que existían, que estaban ahí. Ya no era como antes, como al principio de esto…
Era un buen momento para que apareciese el Brujo y nos hablara de la Función Personalidad. Nos habíamos quedado solos otra vez subiendo la ladera, el Mago Colorido y su Hada Silvestre se habían rezagado hasta desaparecer, preferían dejar paso al Brujo para aquel tramo, casi el último, se acercaban las sendas más duras.
Me había quedado tocada con todo lo escuchado…y ahora escuchaba al Brujo y las cuestiones llegaban de nuevo… ¿quién soy?
La Función Personalidad es quien responde a esto, la que me dice quién creo que soy, la representación que tengo de mí mismo, de mi experiencia y del mundo, quién soy yo en relación con el mundo.
Ella es la depositaria de la experiencia y, por tanto, de donde voy a extraer conclusiones de mi relación con el entorno, en donde voy a crear representaciones que me ayuden a desenvolverme en el mundo, en el entorno, de donde voy a aprender.
Esta función cobra especial protagonismo en el post-contacto, el período de tiempo en donde el organismo queda en reposo, tomando la nueva forma con los elementos adquiridos, asimilando la novedad; aunque también se encuentra presente en las anteriores fases del ciclo de contacto, puesto que aparece cuando ponemos palabras, nombres, a la experiencia que estamos viviendo.
La personalidad se construye en base a:
- Las lealtades,
- la moralidad,
- las actitudes retóricas.
Las lealtades, entendidas como la identificación con el grupo de pertenencia, sea éste la familia, amigos, sociedad… que ha satisfecho necesidades y potencialidades ejerciendo una influencia tal que determina, en cierto grado, nuestras acciones posteriores. Ejercerían como introyectos y, de hecho, es aquí donde se instalan, en la F. Personalidad, por lo que pueden sernos útiles para permanecer integrados dentro de un grupo (familia, amigos, sociedad…), así como dificultadoras del cambio, un freno a la flexibilidad y a la posibilidad de pensamiento y acto diferenciado.
Las lealtades se mantienen por confluencia con las personas/ objetos/etc implicadas, y es imposible desprenderse de ellas, a menos que se substituyan por otras.
La moralidad, el conjunto de reglas y normas que se aprenden en el grupo de pertenencia, lo que nos dice qué está bien y qué mal. Sería lo perteneciente o relativo a las acciones o carácteres de las personas, desde el punto de vista de la bondad o malicia.ç
Creo que éste es un punto importante, al que no se le da suficiente peso. Que aquí estriba donde la introyección se queda en introyecto o pasa a ser introyección.
Pasamos nuestra infancia y parte de la adolescencia escuchando “eso no se hace, eso está mal…muy bien, eres un buen chico…si haces tal cosa mamá/papá estará muy orgulloso…”, cosas por el estilo que vienen a introyectarnos (no sé si existe esta palabra) lo que está bien y mal. Si nos quedamos con eso sin más, si tragamos sin masticar, aparecerá la personalidad patológica, rígida, incapaz de dar paso a la espontaneidad y teniendo que pasar por mil valoraciones y juicios internos antes de mover un pie en cualquier dirección, y añadiéndole el peso de la culpa, la traición y cosas de ese calibre si nos atrevemos a no seguir a “nuestra” conciencia. Esto me recuerda, me hace enlazar con las perturbaciones de la Función Personalidad, y creo que nos referimos a lo mismo cuando en Terapia Gestalt se habla de “Exceso de F. Personalidad”.
Por el contrario, si somos capaces de masticar aquello que se nos da ya etiquetado como tal cosa, si sometemos a debate cómo se llega a esa conclusión y le damos nuestro toque experiencial, por decirlo de alguna manera, se llega a la introyección, a la espontaneidad y a la deliberación justa.
También cabe que introyectáramos en un primer momento, lo que nos facilitaría la inserción dentro de un grupo, por ejemplo, y luego, regurgitáramos el introyecto, masticáramos y le diésemos nuestro propio valor.
Creo que todo esto le pertenece más a la moralidad, aunque luego se sustente por lealtades, aunque vaya todo muy entremezclado…nace de aquí.
Las actitudes retóricas, entendidas como habilidad o arte para manipular al otro, al entorno, influir en él con una finalidad. Modos que el organismo aprende para manipular las relaciones interpersonales (víctima, seductor, impotencia…) y le son útiles para conseguir lo que necesita.
Es aquí donde entra la comunicación verbal y no-verbal como mejor arma de manipulación, de las que forman parte la sintaxis, el tono de voz, la mirada…y se pueden observar en cómo es contada la historia.
Visto desde este punto, será más fácil, habrá mayor posibilidad de conseguir lo que queremos cuantas más maneras de manipular conozcamos.
Después de pensar mucho sobre esto, de darle todas las vueltas que me han sido posibles, me doy cuenta de cuánta importancia tiene el Entorno, cuánto peso, a la hora de desarrollar el Self y todas sus funciones. Ahora entiendo la indivisibilidad de la que se habla entre Organismo y Entorno, no se pueden separar, pues la conjunción de ambos es lo que crea al Self y permite que se abra a la situación.
Y visto así, entiendo la dificultad de cambiar, de introducir novedad, un punto en el que tiene mucho que decir la Función Personalidad. No es suficiente que el Organismo crea que ha cambiado su manera de hacer, esto tiene que ser reconocido por su Entorno…pufff…se torna demasiado complicado por momentos, resuenan cosas en mí, me quedo tocada con esto y con preguntas que quedan en el aire, difíciles de encontrar respuesta… ¿qué pasa si parte del Entorno no puede ver los cambios producidos por el Organismo? Es demasiado fácil caer en la trampa del ajuste conservador, dejar de luchar por la creatividad, la novedad… ¿será esta mi lucha?
Yo traía todo esto en mis pensamientos, mientras, el Brujo continuaba con sus cosas interesantes, con sus intentos de darnos antorchas que iluminaran el camino, que iluminaran la consciencia…
En condiciones saludables, el Self tiene muy poca personalidad, se encuentra libre, espontáneo, flexible ante lo que se le aparece, resolviendo conflicto bajo el criterio de qué es lo mejor para él.
Mientras que esta libertad se coarta cuando aparecen sus perturbaciones:
- Exceso de Función Personalidad, se da cuando la Función Ello tiene muy poco espacio y nos manejamos por aprendizajes, hay muchos introyectos y gestalts fijas. En estos casos nos encontramos ante personas que tienen muy claro quienes son, siendo ésto inamovible, se encuentran aferradas a ajustes conservadores, siendo incapaces de introducir la novedad.
- Escasa o muy poca Función Personalidad, el contrario a la anterior, se da cuando la función ello toma todo el campo, cuando nos movemos por impulsos, deseos…sin ese paso de valorar, meditar, en lo que se va a hacer. En este caso, la culpa estaría ausente y no existiría empatía, el caso de psicóticos y sociopáticos. La función personalidad es suplantada por el ello.
- Tener un rol inapropiado o no ajustado a la situación, es decir, que el organismo permanezca invariable ante las múltiples posibilidades de aparición del entorno, no es capaz de ajustarse a la realidad que le rodea comportándose de modo inapropiado a la situación actual.
- Tener una representación de sí mismo que no corresponde a quién se es.
El Brujo se desvanecía lentamente ante nosotros, hasta pronto, no tardaría demasiado tiempo en volver a formar parte de mi Entorno…mientras, yo me queda con la gran pregunta como eco en mi cabeza…. ¿Quién soy?...conseguí responder antes de quedar dormida…
“Yo soy el resultado del significado que le otorgo a mi experiencia. Por tanto, cuando cambie el significado de situaciones vividas, cambiará mi manera de ver y hacer con el mundo. Mientras no me plantee que las cosas pueden ser de otra y mil maneras diferentes, yo seguiré siendo igual, la misma, alguien fijado en el tiempo.”
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