Herramientas Personales
Usted está aquí: Inicio Psicoterapia Mi viaje al centro de la Terapia Gestalt A las puertas de lo desconocido conocido

A las puertas de lo desconocido conocido

No recuerdo muy bien cómo pero pronto empezaron a aparecer seres a mi alrededor, primero, los conocidos, en la gran puerta, los desconocidos.

Era curioso, andar acompañada y sentirse sola muchas veces, hasta que decidí mirar quién me acompañaba en el camino. Eran cinco a mi alrededor, todos conocidos, pero unos más lejos que otros, un grupo desdibujado por ausencias, por falta de unión…y esto solo era el principio, ¿cuántos más?

La gran puerta estaba cerca, ya se oían nuevas voces, el miedo cada vez estaba más presente, ganas de volver atrás, de quedarme donde estaba, de donde venía…pero aquello no funcionaba y no podía seguir pensando que podía haber cambiado y no lo hice. Y entre tantos pensamientos, tantas sensaciones, las voces de mí alrededor me devolvieron al presente para advertirme que habíamos llegado al principio y al fin.

Miradas, muchas miradas, demasiadas para alguien que no suele dejarse ver.

La gran puerta realmente era enorme, o yo demasiado pequeña, y no alcanzaba a ver que se escondía detrás, pero ya estaba allí, ya empezaba a abrirse para dejar salir a nuestro guía, a la voz de la llamada, el encargado de explicarnos, lo justo, de la travesía donde nos adentrábamos.

Estábamos allí por elección propia, cada uno por sus motivos. Emprendíamos lo que podía ser un largo viaje que empezaba por llegar a conocernos interiormente, ver cada rincón de nuestro ser, cada uno a su tiempo, con su tiempo. Descubrir qué constituye a al individuo como tal, cómo ha llegado a ser quien es, encontrar su lugar en el mundo. Era algo que necesitaba de los otros que nos rodeaban, en ocasiones; en otras, tal vez preferíamos la soledad de uno mismo…pero en el fondo la soledad no era completa. Nos acompañarían guías, a cada paso que diéramos tendríamos al experto en ese movimiento, en ese tramo del camino.

Con aquel discurso habíamos atravesado, sin darnos cuenta, la gran puerta, la que nos metía en el altermundo, nuestro camino había empezado.

Las sensaciones se entremezclaban, se agrupaban para formar una única, para apoyar a la imaginación, a la fantasía, a algo difícil de nombrar. Era como saber que no podía perder detalle del camino, del paisaje que lo acompañaba de cada cosa que lo configuraba, había, lo intuía, mucha sabiduría en todo aquello. De alguna forma me recordaba a un vía crucis, como un camino lleno de estaciones donde parar a contemplar, en donde todo parecía estar ahí por casualidad, pero que una vez pasado, podía ver que estaba ahí por alguna razón, que no era un simple elemento más del paisaje, que estaba jugando su papel.

Era curioso, sorprendente, era como si el tiempo allí no existiese, o, al menos, no de la misma manera que conocía. Tendríamos que aprender a escuchar nuestro cuerpo para saber qué necesitaba, dejar de lado las convenciones, lo implícito del mundo de donde proveníamos…empezaban las enseñanzas.

No fue fácil para nadie entender aquello, entender que la situación, cada momento, cada elemento que formaba parte de nuestro entorno era información para nosotros, nos daba un conocimiento inmediato e implícito de lo que estaba pasando en ese preciso momento. El awareness.

En mi vida aprendí a desestimar las voces de mi cuerpo, dejé de sentir tensión en la espalda hasta que ésta era tal que el dolor era insoportable e imposible de ignorar. Dejé de estar atenta a cosas que pasaban en mí y en mí alrededor. Era como haberme quedado ciega, sorda, muda…insensible, insensitiva. Si no veo, no reconozco, si no estoy aware, no veré en cada momento todo lo que pasa y no podré reconocer cuál es mi necesidad en cada momento, si no veo más que lo de siempre, acabaré tropezando en el mismo lugar o parecido, acabaré repitiendo la historia y no seré capaz de encontrar otra manera de hacer, de resolver.

Ahora, recordando, me doy cuenta de la importancia de este concepto, awareness, es la clave de tantas cosas, sin él, o reducido, se reducen posibilidades, se reduce la visión del campo, dejamos escapar elementos clave que nos ayuden a dar sentido a la situación. Sin awareness, omitimos.

Visto ahora, era obvio, el camino requería todo nuestro awareness, el camino de hoy, el de mañana, lo sigue requiriendo, nos da más opciones, nos hace más libres.

Aquella enseñanza fue difícil de digerir, era complicado para un ser reflexivo…me era tan fácil perderme en mis pensamientos de lo pasado, me sumergía en tal profundidad que apenas sentía mi cuerpo, lo olvidaba, acallaba, enmudecía o me insonorizaba yo.

Con esto aprendí a diferenciar cuándo y cómo se está en el presente (aware) comprometido en la situación, de cuando nos rezagamos, nos quedamos parados por un instante mientras la situación, el campo, sigue su curso, sigue moviéndose. A esto último se le conoce como conciousness, cuando reflexionamos, volvemos a traer algo pasado. Esto nos puede ayudar a amplificar, a ver un poco más, a dar mayor sentido a lo ocurrido. Es algo como mágico, congelar una escena y recrearse en ella, poder observarla detenidamente…otras veces puede ser el mismo infierno, la manera de castigarnos, de revivir dolor…como la canción que escuchas y se queda enganchada en una estrofa, que impide avanzar, que finalice, que podamos pasar a otra canción, otro tema.

Esta fue nuestra primera parada en el camino, una parada que llevamos con nosotros gran parte del camino, que aun hoy, en mí, resuena, me acompaña, me hace detenerme, parar a contemplarla y ver un poco más de lo que contiene, de lo que la compone, de cómo es.

Acciones de Documento

Centro de Salud Integral - L'Alcúdia de Crespins - Oliva
Teléfonos: 620 896 614 (Juan) - 639 817 626 (Eva) - Contacta con nosotros